Necesidad: mover techos y capós de forma autónoma y segura
Para reducir los tiempos entre la producción y el embalaje, el cliente buscaba una solución que aligerara la carga de trabajo de los operadores y mejorara la eficiencia operativa.
En concreto, era necesario manipular piezas voluminosas, como capós y techos, retirándolas directamente de la línea de producción para completar su montaje y llevarlas a la fase siguiente.
El reto consistía en encontrar una única herramienta que todos pudieran utilizar de forma autónoma para manipular piezas complejas, diferentes entre sí y a menudo con superficies irregulares, sin tener que recurrir a varios equipos ni al trabajo en equipo.
Objetivo: vuelco seguro y flexible de cargas complejas
El proyecto se ha diseñado para el vuelco de cargas de distintos tipos y difícilmente manejables de otra manera, como por ejemplo capós o techos, directamente en las líneas de montaje.
El elevador diseñado permite la subida y la bajada motorizada, el agarre automático mediante ventosas a batería con regulador de presión (una vez que alcanzan la depresión adecuada para levantar la carga, las ventosas pasan a modo de espera para activarse de nuevo cuando pierden ligeramente el grado de depresión; esto se hace para preservar las baterías), permite la rotación motorizada de horizontal a vertical y también permite la rotación manual de 360° alrededor del eje frontal. Las ventosas se pueden girar 90°, como se puede ver en la imagen, para ofrecer a los clientes la máxima libertad de movimiento y agarre.
Al permitir múltiples movimientos y contar con brazos de ventosas ajustables, la máquina se adapta a numerosos usos y a agarres de diversos tipos.
Esta solución ha permitido a los operadores mover y completar el montaje de las piezas de forma autónoma, preparándolas para la fase siguiente (embalaje, prueba o almacenamiento), con una notable mejora de la eficiencia productiva y la ergonomía.
Además, el elevador garantiza la continuidad operativa durante varios ciclos de trabajo, gracias al uso de baterías adicionales. Pero, sobre todo, a diferencia de las carretillas elevadoras que requieren revisiones periódicas y tienen componentes que contienen aceite y grasa, el elevador RIEVO requiere un mantenimiento mínimo y permite trabajar siempre de forma limpia, sin dejar rastros de suciedad.
¿Y si con el tiempo cambian las necesidades?
A lo largo de los años, la empresa ha modificado sus líneas de producción y la distribución de la planta, pero gracias a la modularidad del elevador y a nuestro equipo de diseño interno, siempre hemos logrado renovar y readaptar las máquinas ya existentes a las nuevas condiciones operativas.
Esto permite disponer de un producto personalizable que evoluciona al ritmo de las necesidades de la empresa, manteniendo la seguridad en el trabajo como una prioridad.